lunes, 16 de agosto de 2010

No soy la mamá perfecta

Escuela En Casa: No Soy La Mamá Perfecta

por: Azucena Caballero
Perder los nervios, agotarse, estar harta o cansada a veces, es algo inherente a la maternidad, tanto si educas en casa como si los llevas al colegio. Eso no tiene que ver con como educas, si no con ser humano.
Las madres que educamos en casa intentamos resolver los conflictos con, y entre nuestros hijos, como podemos, pero eso no evita que tengamos que pedir perdón a veces por haber perdido los nervios, pero eso también forma parte del aprendizaje, de saber que el resto de seres humanos que están a tu alrededor también se cansan y que también necesitan cierto espacio, y además así ven que es algo que no les sucede solo a ellos, que mamá, o papá, o la abuela, o los adultos, tampoco son perfectos, que también tienen sus rabietas, y les es más sencillo asumir las propias. Todas las madres tenemos cosas que deseamos mejorar, es inevitable.
Si hay algo a lo que claramente te obliga el hecho de educar en casa es a desarrollar la paciencia, a ti, y a tus hijos entre ellos también. Es así, cuanto más tiempo pasas con ellos más paciencia desarrollas, y ellos también, cuanto más se acostumbran a compartir tiempo y espacio entre ellos más paciencia tienen. De hecho, solo hay que ver a algunas madres en verano, que están histéricas y deseando que los niños vuelvan al cole... o sea que solo tienen tres meses para estar todo el día con sus hijos y poder hacer cosas con ellos, y están nerviosas y agobiadas por que no están acostumbradas a pasar tanto tiempo con sus niños, cuando deberían de estar contentísimas de por fin poder disfrutar de los críos, pero no siempre es así. Pasar muchas horas juntos es una magnífica forma de fomentar y aumentar la paciencia, no queda otra alternativa y la paciencia es como el universo, se expande continuamente hasta límites insospechados.
Es normal que al iniciar esta andadura se tengan inseguridades, nadie tiene todas las respuestas, y educar en casa es una aventura en proceso constante, con altibajos, con momentos buenísimos y otros horrorosos, pero es que la maternidad es así, los lleves al cole o no, es una montaña rusa en que tienes días en que no puedes imaginar nada mejor que tus niños y otros en que deseas irte a un balneario sola, así que solo hay que asumirlo y ver si te compensa o no, y cuando miras a los niños no tienes dudas, educar en casa compensa muchísimo. Es duro, no todos los días son buenos, que a nadie se le  ocurra imaginarse la casa impecable, los niños siempre sonrientes, pacientes y amables, la casa oliendo a canela y limón y el bizcocho enfriándose en el mármol, porque es más fácil que en la casa haya cierto grado de caos, que el bizcocho lo prepares a las 11 de la noche, pensando más en el día siguiente que en ese día, los niños habrán sonreído y tenido paciencia a ratos, y a ratos no, y la casa puede oler a de todo, a pies sudados de niño, a experimento de ciencias apestoso, a lavavajillas porque lo han usado para hacer un volcán, porque creían que el bicarbonato no era suficiente, a barniz o pintura porque están construyendo algo, a pizza, a ambientador porque has tirado spray de ese a troche y moche en un intento de camuflar la peste del experimento anterior, o a lejía porque la has usado por toda la casa para eliminar cualquier guarrada que hayan dejado por ahí. Uno no se puede imaginar que educar en casa sea como un jardín de rosas, es más bien como la fiesta de no cumpleaños del sombrerero loco, imprevisible, desconcertante a veces, pero siempre interesante, y jamás querrías perdértelo.
Sobre el Autor
Azucena Caballero, licenciada en historia medieval, es madre educadora en el hogar, y experta en tutorizar y ayudar a familias homeschoolers desde hace más de 8 años. Muy activa en el movimiento homeschooler español, ha ocupado y ocupa cargos de relevancia en la Asociación por la Libre Educación entre los años 2003 y la actualidad. Trabaja para ayudar a que las familias que educan en casa sientan que tienen una cobertura y apoyo global en todos los aspectos de la educación de sus hijos a través de la Asociación Epysteme y dedica parte de su tiempo a escribir en el blog Cacerolas y abrazos, que comparte con Malena Martín, madre educadora en el hogar y matemática, donde divulgan temas de interés para madres y mujeres multitarea.
(Articuloz SC #2775559)
Fuente - http://www.articuloz.com/escuela-en-casa-articulos/escuela-en-casa-no-soy-la-mama-perfecta-2775559.html

7 comentarios:

Txus-Cáceres dijo...

Me ha encantado, sobretodo lo del sombrerero loco. Es perfecta la comparación pero es algo que me encanta. Si todo fuera previsible sería un rollo de vida.

Silvia dijo...

Muy bien dicho, Azu, la paciencia no es un ideal, tiene que a fuerza, para las que educamos en casa, ser una realidad.
Y me gusta mucho tu metafora del no cumpleaños, es cierto, no sabes que va a pasar, pero siempre es algo interesante.

Besos,
silvia

La chica de las flores. dijo...

Hola!!

Os admiro porque es tan bonito pasar todo el día con los niños... pero además taaaaan sacrificado!

No puedo imaginar cómo lo haceis, pero me encanta leeros, y teneis razón en tantas cosas!!

Besicos!!

Ketty dijo...

Cuánta razón tienes Azu, me he encantado tu entrada, cercana y real, como la vida misma.
un abrazo
ketty

Sabrina dijo...

Gracias!
Estas entradas son las que a veces necesitamos para sentirnos un poco más acompañadas...

Un beso

amigos homeschoolers dijo...

Muchas gracias por todos vuestros comentarios :-)

Manuel dijo...

Azucena cuanto tiempo sin saber de tí. No te imaginas el ajetreo que llevo. El trabajo se está apoderando de mi vida, espero recuperarla pronto. Me ha encantado sacar un ratín, como dices tú "a costa de horas de sueño" porque necesito tener contacto con todos vosotros, estoy demasiado tiempo desconectada de la red homeschooler, y me dais mucha envidia. Estoy algo triste porque apenas puedo estar como me gustaría con mis cachorros. Espero que vengan momentos mejores. Un abrazo bien fuerte para todos. Natalia.