Amigos Homeschoolers
Bienvenidos al blog. Azu
lunes 6 de junio de 2011
Despedida del blog
Hola,
hace ya mucho tiempo que tengo el blog en semibarbecho, donde por falta de tiempo no suelo compartir casi nada de lo que hacen mis hijos, y donde últimamente solo he puesto algunos de mis artículos publicados previamente en otros blogs. Puesto que considero que la etapa de este blog está más que terminada, doy el blog por cerrado.
Muchas gracias a todos los que a lo largo de todo el tiempo que ha permanecido abierto se han pasado por aquí.
A partir de ahora me podéis encontrar cada lunes en Familia Libre, cada día 3 de mes en ALE en red, y habitualmente en Cacerolas y abrazos, Epysteme y diversos foros de crianza y educación donde participo como azucaballero.
¡Hasta siempre!
viernes 29 de abril de 2011
Educar en casa: un derecho inalienable
Educar en casa es un derecho. La Constitución garantiza el derecho de los padres de educar a sus hijos en base a sus convicciones morales y/o religiosas, y eso incluye poder educar en casa, independientemente de lo que un juez o tribunal concretos y puntuales pueda opinar en un momento circunstancial (Os recuerdo a todos, queridos lectores, que después de la famosa sentencia del Constitucional de diciembre de 2010 han sido archivados por fiscalía o el juez tres casos de homeschooling distintos, por lo que es evidente que es una opción que se puede considerar legal, si no no la permitiría ningún juez).
Es un derecho al estilo de cómo lo son todos los derechos en el Estado español, que están reconocidos o permitidos (educar en casa entraría en la categoría de permitidos pero aún no reconocidos), pero apenas garantizados. En España ya estamos acostumbrados a que para ejercer nuestros derechos tengamos que luchar mucho, pero no solo para derechos que deseamos ejercer una minoría, como pueda ser el homeschooling, o la adopción por parte de familias monoparentales u homosexuales, que muchas dificultades también encuentran a la hora de hacer prevalecer sus derechos en nuestra sociedad castiza y paleta, la verdad es que para derechos que consideramos tan básicos como la vivienda, el trabajo o la igualdad, por no hablar de la salud, no veas lo que hay que luchar en ocasiones, porque en España no se garantiza nada, ninguno de los derechos más básicos y fundamentales para cualquier ciudadano del planeta están garantizados en nuestro país, pero eso sí, nos creemos que formamos parte del primer mundo. ¿Estamos seguros de ello?
Si nadie duda de que tener trabajo es un derecho, tener una vivienda digna es un derecho, o tener un servicio de salud público es un derecho, independientemente de si el Estado lo garantiza o no, que nadie dude que elegir como educar a un hijo es también un derecho, lo garantice el Estado o no. Es nuestro derecho inalienable como padres, y debemos ejercerlo.
Azucena Caballero
jueves 10 de marzo de 2011
jueves 10 de febrero de 2011
Escuela en casa: La montaña rusa
Vía Familia Libre:
Si cuando alguien desescolariza imagina que a partir de entonces su vida va a ser un remanso de paz y que sus hijos van a convertirse a partir de ese momento en estudiantes, investigadores, y/o artistas intrépidos os voy a contar un secreto: ESO NO ES ASÍ.
Puede que al principio con el impulso de haber salido del colegio estén tan contentos y motivados que sí, se pongan a hacer cosas como locos. También puede pasar lo contrario, que estén tan hastiados del proceso escolar que no quieran hacer nada que pueda parecer educativo, ya que necesitan un período de limpieza para poder centrarse en sí mismos y su auténtica motivación, pero en el caso de que de repente tengamos a niños entusiastas, con muchas ganas de estudiar, proyectar y hacer mil cosas, hay que saber que eso no es siempre así. Hay momentos en que parece que todo va rodado y que los niños están encantados de ponerse a hacer cosas con mamá, o incluso solos, pero hay otros períodos en que los niños no quieren hacer nada, solo desean jugar y ocuparse de sus propios asuntos. En realidad educar en casa se parece a una montaña rusa, con sus subidas y bajadas en todos los aspectos, en la motivación de los niños también, y es importante entender ese proceso para evitar la frustración y el desánimo.
Cuando nos parezca que no nos está funcionando y recordemos que antes iba fenomenal, observemos. Miremos bien qué estamos haciendo nosotros, para corregir cualquier actitud negativa que estemos teniendo, y fijémonos bien en lo que están haciendo nuestros hijos, ¿es una respuesta a nuestra actitud?, ¿es sencillamente que han descubierto un nuevo interés al que quieren dedicar su tiempo?, ¿hay cosas que podríamos cambiar?
Cuando te sientas en el valle y necesites volver a ascender, fíjate, descubre en qué puedes ayudar a tu hijo y actúa en consecuencia, sobretodo actúa, es la forma de avanzar.
Ya lo sabes, educar en casa es una montaña rusa, puede asustar, emocionar, resultar excitante, provocar mareos… pero también es divertida, y sin lugar a dudas es un viaje que si volviéramos atrás querríamos repetir.
Si cuando alguien desescolariza imagina que a partir de entonces su vida va a ser un remanso de paz y que sus hijos van a convertirse a partir de ese momento en estudiantes, investigadores, y/o artistas intrépidos os voy a contar un secreto: ESO NO ES ASÍ.
Puede que al principio con el impulso de haber salido del colegio estén tan contentos y motivados que sí, se pongan a hacer cosas como locos. También puede pasar lo contrario, que estén tan hastiados del proceso escolar que no quieran hacer nada que pueda parecer educativo, ya que necesitan un período de limpieza para poder centrarse en sí mismos y su auténtica motivación, pero en el caso de que de repente tengamos a niños entusiastas, con muchas ganas de estudiar, proyectar y hacer mil cosas, hay que saber que eso no es siempre así. Hay momentos en que parece que todo va rodado y que los niños están encantados de ponerse a hacer cosas con mamá, o incluso solos, pero hay otros períodos en que los niños no quieren hacer nada, solo desean jugar y ocuparse de sus propios asuntos. En realidad educar en casa se parece a una montaña rusa, con sus subidas y bajadas en todos los aspectos, en la motivación de los niños también, y es importante entender ese proceso para evitar la frustración y el desánimo.
Cuando nos parezca que no nos está funcionando y recordemos que antes iba fenomenal, observemos. Miremos bien qué estamos haciendo nosotros, para corregir cualquier actitud negativa que estemos teniendo, y fijémonos bien en lo que están haciendo nuestros hijos, ¿es una respuesta a nuestra actitud?, ¿es sencillamente que han descubierto un nuevo interés al que quieren dedicar su tiempo?, ¿hay cosas que podríamos cambiar?
Cuando te sientas en el valle y necesites volver a ascender, fíjate, descubre en qué puedes ayudar a tu hijo y actúa en consecuencia, sobretodo actúa, es la forma de avanzar.
Ya lo sabes, educar en casa es una montaña rusa, puede asustar, emocionar, resultar excitante, provocar mareos… pero también es divertida, y sin lugar a dudas es un viaje que si volviéramos atrás querríamos repetir.
martes 1 de febrero de 2011
Aprendizaje interdisciplinar
Vía Familia Libre:
Una de las ventajas de educar en casa es que el conocimiento no se separa en compartimentos si no que se relaciona una cosa con la otra de forma transversal e interdisciplinar.
Para explicar lo que digo pondré un ejemplo de como trabajamos algunos temas en mi casa.
Por ejemplo, al estudiar la Revolución Industrial además de leer y charlar sobre el tema en cuestión, decidimos ver la miniserie de la BBC “Norte y Sur”, basada en la novela homónima de Elisabeth Gaskell, eso hizo que además de entender visualmente muchas cosas, investigáramos sobre la autora, sus obras, que leyéramos “Cranford” y que comparáramos las diferencias entre ambas obras de la misma autora. Por otro lado compramos y leímos un libro sobre Charles Darwin y su viaje con el Beagle, no solo hicimos un gran recorrido geográfico y científico con nuestra lectura y el lapbook en el que todavía seguimos trabajando, si no que lo más importante de todo, tomamos conciencia de como esto que estábamos estudiando en ese momento estaba estrechamente relacionado con lo que habíamos trabajado anteriormente, ya que Darwin nació en 1809, y Gaskell en 1810, y la obra de uno y de la otra tuvieron su punto álgido de exposición en la década de los 50 del siglo XIX. Para redondear todo esto y aprovechando el buen resultado que nos estaba dando utilizar vídeos para estudiar, nos centramos unos días en la obra de los pintores de la hermandad de los prerrafaelitas y visionamos fragmentos de “Romanticos Desesperados”.
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